La motivación se puede definir como el proceso que inicia, guía y mantiene las conductas orientadas a lograr un objetivo o a satisfacer una necesidad. Es la fuerza que nos hace actuar, tomar una dirección, un rumbo y nos permite seguir adelante.
Sin embargo, muchas veces no podemos identificar las fuentes de motivación, y es importante reconocerlas para ser conscientes de nuestras acciones, de hecho según estudios de la psicología motivacional existen 8 tipos de motivación personal diferentes que nos invitan a actuar por objetivos específicos. Te lo contamos en este artículo.
1.
Motivación extrínseca:
Cuando
nos referimos al tipo de motivación extrínseca estamos hablando de estímulos
que nos impulsan a actuar, que son provenientes del exterior y de la actividad
que realicemos. Es decir, lo que nos motiva en realidad son las recompensas
externas que obtenemos al lograr el objetivo. Por ejemplo: estudiar para sacar
un 20 en el examen, trabajar en algo que en realidad no nos guste, pero nos
motiva el dinero que recibiremos.
Esto
no quiere decir que no sean importantes los resultados, sino que tu motivación
no puede ser únicamente la recompensa porque si no la cumples te vas a
desmotivar, sentir frustrado, derrotado y tu motivación no será duradera.
2.
Motivación Intrínseca:
El
propio incentivo es la realización de la conducta en sí misma, lo que nos
mueve, los motivos que conducen a desarrollar este patrón conductual son inherentes a nuestro ser, sin necesidad de
estímulos externos (es voluntario), de interés personal.
Por
ejemplo: entrenar un deporte que te apasiona, lo haces porque te gusta
realmente y te hace feliz el solo hecho de ir y practicarlo, o estudias porque
te gusta aprender, para tu crecimiento personal. Cuando tenemos este tipo de
motivación personal no tenemos límites, pues nos involucramos por completo y
ponemos nuestro empeño en aquello que estamos haciendo.
3. Motivación positiva:
Es el impulso de realizar una actividad y ser constantes en ello, ya sea porque se obtendrá una recompensa positiva en el caso de que sea una motivación extrínseca, o simplemente por el placer de ejecutar esa actividad si es una motivación intrínseca.
4. Motivación negativa:
Cuando la fuerza que impulsa a realizar una actividad es la de evitar una situación desagradable, como una humillación o un castigo si se trata de motivación externa, o la sensación de fracaso o frustración si es una motivación interna, se trata de un tipo de motivación negativa.
5. Motivación básica:
Es la motivación que determina el nivel de compromiso con la actividad que se realiza. Es decir, se trata del interés que se pone en el rendimiento y en los resultados.
6. Motivación cotidiana:
En el caso de la motivación cotidiana en deporte, hablamos del interés que sentimos por la actividad física diaria y los resultados o gratificación que obtenemos de ellos inmediatamente.
7. Motivación centrada en el ego:
En este tipo de motivación la fuerza que impulsa a realizar la actividad es el de obtener resultados que comparamos con otras personas, lo que se conoce como el ego.
8. Motivación centrada en la tarea:
En este caso la motivación viene de los retos y resultados personales además de la impresión que nos hacemos nosotros mismos.


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